Todo el mundo ha vivido aquí en un momento o en otro. Nadie muere aquí.
Henry Miller | Trópico de Cáncer
Han transcurrido catorce años de aquel memorable sismo que convirtió en fatídica la noche del veintitrés de enero del dos mil tres y perturbó la calma de los habitantes de la entonces tranquila capital de Colima.
Este fenómeno natural, no sólo impactó en vidas que pasaron momentos de drama y angustia permanentes; de igual forma, modificó en modo profundo la fisonomía urbana del centro histórico colimense.
Vestigios de aquella noche se mantienen en pie, fusionadas en un solo ente con la cotidianeidad.
Las calles y los edificios retratados para esta serie sostienen su peculiaridad de testigos silenciosos del transcurrir de los años, de dar batalla al tiempo.
Terrenos baldíos, fachadas que en algún tiempo fueron escuelas, hogares o negocios, son ahora las cicatrices que se mantienen en pie como arruinados ladrillos de tabique y adobe, recordando aquella noche de jueves, en la que hubo personas que aún pueden hablar de ella, y quienes no, porque están marcadas con una pérdida; de algo, o alguien.
Alejandro González
[ 2015- 2017]









