Portafolio

Otra Cotidianidad

Jardines cerrados, negocios, plazas comerciales; finalmente todo se detuvo. El calendario marcó un diez de marzo de dos mil veinte. Podía percibirse una sensación de peligro en las calles. El Covid-19 no respetó profesión, actividad laboral ni estatus social. En los jardines, los boleros se quedaron sin zapatos que dar lustre.

La ciudad adquirió un tinte de surrealismo, por momentos desolador. Las calles quedaron vacías, calladas. Nuestra cotidianidad cambió y tuvimos que confinarnos en casa, con incertidumbre, con miedo. El virus recorría el mundo.

Sin embargo, hubo quienes intentaron continuar una vida normal, personas en balnearios, playas y centros recreativos. No todos quisieron quedarse en casa a ver desde la ventana cómo pasaba la vida. Después vendría el protagonismo científico y médico por encontrar una vacuna.

Allí nacieron estas fotografías que dan testimonio del transcurrir de esos días: las calles solitarias, la gente que salía a ganarse el pan desafiando el riesgo, los desempleados que trajo el virus, las primeras vacunas.

A seis años del inicio de la pandemia, nuestra cotidianidad jamás volvió a ser la misma.

Alejandro González [2020-2021]